Serge Amoruso, el lujo de las piezas únicas

Serge Amoruso, el lujo de las piezas únicas en su taller de París

Serge Amoruso es un artesano del cuero, un marroquinero y diseñador parisino con una pequeña tienda-taller que se encuentra cerca del Viaduc des Arts en la parte occidental de Paris y que, poco a poco, sin más pretensión que el amor sincero por su trabajo, ha alcanzado un gran renombre en el sector de los complementos de lujo. En el año 2010 fue nombrado Maître d’art por el Ministerio de Cultura de Francia, un título oficial que reconoce su excelencia técnica y el dominio magistral de su disciplina artística. Es decir, prácticamente se le considera como un tesoro nacional viviente.

Serge Amoruso destaca por la creación de productos únicos, exclusivos, por encargo, sin repetirlos jamás. Junto a sus dos aprendices, dos señoritas de 22 y 31 años, fabrica un centenar de bolsos al año. ¿El precio? 2.500 euros de media. Pero el precio no es la preocupación de sus clientes. Ellos sobretodo buscan la excelencia, la rareza, la exclusividad, lo único.

En la mesa de Serge Amoruso se apilan las materias primas, brillantes y coloridas pieles de becerro, de cocodrilo, de tiburón, de avestruz y otras más exóticas como el “galuchat” (la asombrosa y granulada piel de manta raya o de otros escualos similares). Precisamente él es muy conocido por su dominio de esta piel. «Siempre me habían dicho que no se podía hacer un bolso completo con piel de manta raya, así que me puse a trabajar en ello y al final lo logré.»

Serge Amoruso en su mesa de trabajo se acumulan cueros y pieles

Mesa de trabajo de Serge Amoruso

Nuestro artesano es también famoso por sus curiosas combinaciones de colores: vemos una audaz billetera negra cuyo interior se ilumina de color escarlata, bolsos de colores anaranjados combinados con turquesa, carteras de color lila y pistacho… Por eso, cientos de pieles de color rosa, mandarina, turquesa, verde esmeralda, violeta… se acumulan en el taller y el destino de todas ellas es ser cortadas, cosidas, trabajadas a mano para convertirse en esas deseadas carteras, bolsos, maletas o en otros tantos objetos exquisitamente confeccionados.

Amoruso no es un simple marroquinero, es un diseñador capaz de crear todo tipo de objetos no relacionados con el cuero, desde navajas de exquisitas hojas damasquinadas con inserciones de materiales nobles en sus mangos hasta cigarreras, humidores, muebles, joyeros, etc. A veces, en sus diseños incorpora ébano, palo de rosa, bambú u otros rarísimos materiales que salpican inesperadamente sus creaciones como el titanio, marfil fosilizado de mamut o incluso algunos de origen “extraterrestre” que suele utilizar en los cierres de sus bolsos. Con orgullo muestra un brillante trozo de meteorito que está integrado en el tirador de la cremallera de uno de sus bolsos únicos: «Imagínate, estás tocando una estrella cada vez que abres o cierras tu bolso. Es algo que te hace soñar…»

La pasión por su arte le ha llevado a aceptar ciertos trabajos más o menos arriesgados, como cuando forró completamente con piel galuchat de color azul dos ascensores del hotel Port Palace de Mónaco. Casi todas las grandes firmas de lujo le han intentado encargar la fabricación de piezas especiales alguna vez, pero él siempre se ha negado. «Yo no soy ningún subcontratado», dice orgulloso.

Serge Amoruso, cigarrera creada con Galuchat, piel de manta raya

Cigarrera de Galuchat, piel que Serge Amoruso domina.

¿De dónde viene Serge Amoruso?

«Crecí en una familia de clase obrera. Mi padre era ebanista y por eso yo aprendí lo que implica trabajar con las propias manos. Mi familia es originaria de Italia y yo me crié en el barrio latino de París, así que me eduqué en una triple cultura. El cuero formó parte de mi vida desde muy joven. Recuerdo con total claridad cuando a los ocho años corté una de las faldas de cuero de mi madre para fabricarme un paracaídas. El paracaídas funcionó bien, contra todo pronóstico, pero el recuerdo de esta historia está algo ensombrecido por la reacción de mi madre al descubrir su falda destrozada y el castigo que me impuso.»

¿Cuándo quiso ser artesano?

«Debió ocurrir cuando tenía unos nueve años. Durante los meses de verano íbamos de vacaciones a Italia. Era como viajar a un mundo diferente, no sólo por las diferencias culturales o gastronómicas sino también por los cambios de paisajes y colores que se apreciaban conforme nos acercábamos al Mediterráneo. Recuerdo que estaba con uno de mis hermanos en Roma (en aquellos momentos Roma era más bien sombría y sucia, nada que ver con la Roma actual) y entramos a la Iglesia de San Pietro. Mi hermano depositó 20 liras en la caja de donaciones y de repente la estatua de Moisés de Miguel Ángel se iluminó. Me provocó un gran shock. Sentí caer todo su poder, su belleza, su elegancia y su enorme fuerza sobre mí. Me sentí minúsculo. Era muy niño para apreciarlo en aquel momento, pero con los años creo que este fue un punto muy importante en mi vida. Para muchos es muy inspirador saber que un hombre fue capaz de crear una cosa tan bella, y posiblemente para mi también lo fue.»

Herramientas de trabajo de Serge Amoruso en su taller de Paris

¿Cómo fue su trabajo en Hermès?

«A los 15 años me matriculé en la escuela de marroquinería en París y allí me formé durante 3 años. A los 18 años comencé mi pasantía en Hermès, trabajando en el departamento de equipajes. Hice maletas, maletines, bolsos, todo lo relacionado con los viajes. Aprendí mucho de los maestros de Hermès. Allí nunca trabajé con cinturones ni pulseras, así que ahora me parecen objetos muy interesantes. Lo desconocido siempre me ha atraído, por lo cual mi propósito de no hacer nunca el mismo producto más de una vez es para mi una experiencia divertida. Al final de mi pasantía en Hermès me pidieron que me quedara y yo acepté con mucho placer, pero no con la intención de quedarme para siempre. Yo pasé siete increíbles años en Hermès. Aprendí mucho. Cuando tuve la oportunidad de salir para escribir un nuevo capítulo de mi vida, lo hice. Siempre estaré agradecido a Hermès por todo lo que me dió, allí trabajé con los mejores artesanos, tuve acceso a materiales fabulosos y descubrí un nuevo universo, el gusto, la elegancia… pero yo nunca había tenido la intención de permanecer siempre en la empresa.»

¿Por qué nunca fabrica el mismo producto más de una vez?

En su taller no hay ninguna máquina. Todo se hace mano, con precisión artesana y usando los mejores materiales. «Crear obras únicas es una especialidad que ya ha desaparecido. Incluso en Hermes, después de fabricar el segundo Kelly, yo ya estaba aburrido», dice, refiriendose al famoso bolso que se compra mediante lista de espera.

Hermes Kelly Bolso Bag Famoso por Grace Kelly

Bolso Hermès Kelly, llamado así por Grace Kelly

«Mis creaciones y todo lo que hago se basan en la emoción. Todo lo que quiero es crear emoción. Me gusta todo lo que es único. Hacemos una cosa una vez. Si es buena, perfecto. Si no lo es, la tiramos a la basura, y es precisamente por ese motivo por el que podemos tirar cosas a la basura una y otra vez. Actualmente estoy haciendo una maleta para un cliente, y el marco de madera que utilicé para modelar la fibra de carbono de su base, ha sido destruido. Esto asegura que cada vez que emprendo un proyecto, éste será siempre novedoso. También cortamos todo el cuero manualmente para asegurarnos que no hay dos bolsos iguales. Los objetos cortados con máquina tienen un sentido de uniformidad que no me gusta. Yo trabajo el cuero, que es un material con memoria. Recuerda todo, cada movimiento y cada manipulación dejan marca en él. Yo lo puedo sentir, yo puedo leer esa memoria. Quizás un cliente o un visitante no se de cuenta de esos detalles, pero yo sí lo noto.»

¿Cuál es su filosofía?

«Me gustan las cosas únicas. Todos somos únicos. Cuando tenía 15 años descubrí que el cuero es un material sin límites, se puede hacer cualquier objeto con él. Voy a seguir este camino “ilimitado” el resto de mi vida, nunca va a terminar. Mis clientes alimentan mi imaginación, así que no veo un final cercano a este camino. No busco la fama, sólo busco la felicidad en mi trabajo.»

¿Cómo es el trabajo con los clientes?

En su tienda-taller, Serge se reúne con cada cliente antes de ponerse a trabajar en el bolso, portafolio, joyero o en lo que quiera que sea el objeto de sus sueños. Juntos deciden la forma, los materiales, hilos, colores… Sus afortunados clientes son principalmente europeos, japoneses o chinos, éstos últimos siempre suelen pedirle que él grabe una frase o un número de la suerte en los objetos que le encargan.

Serge Amoruso en su tienda-taller de París

«Cada pieza es una historia y mis clientes buscan eso. Un cliente japonés apareció en mi tienda para encargarme un estuche para su iPad. Finalmente, él decidió que le fabricara una maleta con ruedas. Empleamos 8 meses para fabricar ese trolley, hecho con cuero de búfalo, fibra de carbono y titanio. El cliente pagó un alto precio, pero él sabía que el resultado iba a superar con creces sus expectativas.»

«Por lo general el cliente y yo nos vemos únicamente en el momento del encargo. Después de eso, a veces puedo enviarle alguna foto para mostrarle cómo va el proyecto. Yo procuro darme ciertas libertades en la construcción. Cuando un cliente entra en mi tienda por primera vez para encargarme un bolso o cualquier objeto, es esencial para mí entender sus motivaciones, sus deseos y sus razones. Cuando nos reunimos por primera vez, automáticamente creamos un ambiente íntimo en el cual podamos construir. Tiene que haber cierto margen de maniobra para mi trabajo, puesto que yo no uso tecnología y muchas de mis ideas están más en mi cabeza que en mis dibujos originales. La confianza del cliente es importante para que yo pueda tener cierta libertad para hacer ligeros cambios, según mi entender y mi experiencia.»

¿Cómo es su vida fuera del taller?

Todavía estoy metido en una banda de música. Cuando era joven iba a ser una gran estrella del rock. Esa idea todavía va rondando por alguna parte. Cuando tenía 20 años descubrí un arte marcial japonés llamado Aikido y tenía la ilusión de abrir una escuela de esa disciplina en París. El Aikido me llevó a conocer Japón y me enamoré de su cultura instantáneamente. Entendí de inmediato el concepto del Aikido y lo introduje en mi trabajo diario. Cuando entrenamos con el sable y dibujamos su trayectoria en el aire, hay una acción llamada Mahai, la cual describe el espacio de tiempo transcurrido antes de que sea muy pronto y el tiempo que hay después de que sea demasiado tarde. Hay un tiempo perfecto para todo.

Serge Amoruso algunas de sus piezas artesanales en piel

Algunos trabajos únicos de Serge Amoruso

Serge Amoruso Design, 13 rue Abel, 75012 Paris. Tél.: 01 43 45 14 10

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